NUEVA YORK._ Los padres de un niño hispano que fue brutalmente atacado por un perro labrador en un área restringida del parque local en el poblado de Port Washington (Nueva York), reclamaron a través de una demanda legal presentada en la corte de ese poblado de Long Island, $30 millones de dólares por daños físicos, sicológicos y perjuicios al menor y a la familia.
La abogada del menor identificado como Edward Esposito dijo al periódico local Port Washington Patch que el niño, alumno de la escuela elemental Sousa fue a acariciar al can cuando el animal le brincó encima y casi lo destroza.
El muchacho tuvo que ser ingresado de emergencia en un hospital del área, donde permaneció por cuatro días, añadió la jurista Rosemarie Arnold que representa al menor afectado. Añadió que los dueños del perro sabían que era peligroso, pero lo dejaron en el parque de todos modos y sin un bozal para evitar que atacara a alguien.
El niño estaba junto a sus padres Edward y su madre Heidi para ver a su hermano. Cuando se dirigió al área de recreo, sus progenitores escucharon un ruido terrible y el papá lo vio boca abajo, con la cara contra el suelo y gritando histéricamente.
Fue atacado, mordido y golpeado por el perro labrador de 80 libras de peso, dice la demanda. El animal llevaba una correa.
El niño recibió varios puntos en una oreja. Sus padres dijeron que están demandando a los propietarios del can para reponer las facturas médicas y por daños punitivos. La abogada dijo que hay testigos que vieron al perro atacando al niño de 6 años de edad.
Añadió Arnold que también cuenta con testimonios que han visto a otros perros huir del labrador por la fiereza de ese animal. Los dueños del cuadrúpedo también habían ido al parque, que tiene un campo de béisbol para ver un hijo jugar.
El padre del niño agredido sostiene que desde el incidente no ha vuelto a oír una palabra de los dueños del perro, pero está informado de que el animal sigue caminando en la zona y sin bozal.
“Llamamos a los propietarios del perro, pero nunca devolvieron nuestras llamadas”, añade el señor Esposito. Explicó que también habló con la policía de Port Washington, pero allí tampoco le respondieron.
La abogada dijo que también hay niños que tienen miedo de caminar a esperar los autobuses de sus escuelas, porque el mismo perro les gruñe y les enseña los colmillos.
El padre del menor atacado, relató que cuando su esposa vio al hijo en el pavimento, se acercó despavorida a éste y gritó que buscaran la oreja, porque la tenía desprendida.
Los dueños del perro fueron identificados como Michael y Deborah Levin, quienes no han respondido la acusación a los medios locales.
Oficiales de la Sociedad de Protección Animal (ASPCA) comunicaron a los Esposito que esa entidad no puede hacer nada contra el perro, porque es la primera vez que muerde a alguien.
El área donde el menor hispano fue agredido por el labrador, cuenta con advertencias que restringen la presencia de perros en ese lugar.
Por: Miguel Cruz Tejada,

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