Femenicidios y violencia de género marcan familias dominicanas en EEUU
NUEVA YORK._ La comunidad
dominicana figura entre los grupos inmigrantes con más alto índice de
femenicidios en Nueva York, según estudios recientes.
La violencia doméstica, la sangre y el luto
traumatizan a cientos de criollos y criollas residentes en diferentes estados.
Mujeres, hombres, niños, padres, hermanos y
otros parientes de las víctimas involucradas, quedan atrapados en un cada vez
menos incomprensible rompecabezas económico y social que al parecer, está
siendo traspolado desde la República Dominicana a cualquier latitud, donde
residan los quisqueyanos.
Este año comenzó con el asesinato de la
joven estudiante Edith Rojas, de 19 años de edad y quien fue apuñalada cuatro
veces en la espalda por su ex novio Jonathan Peña Castillo quien la amenazó y
persiguió hasta consumar su plan criminal.
Rojas fue interceptada por Castillo cuando
iba desde una bodega donde había hecho una compra a su casa en el sector de
Inwood en el Alto Manhattan.
Castillo la siguió y la acuchilló
salvajemente en la espalda, muriendo ella poco después en el hospital donde fue
ingresada.
Apenas 90 días antes, Kenia Castillo de 43
años de edad y otra dominicana radicada en El Bronx, fueron asesinadas de
cuatro balazos por sus exparejas.
Otro caso muy sonado fue la muerte de las
dominicanas Marcia Santiago Gladys Cabrera y Noelia González Brito, asesinadas
a balazos en el salón "Las Dominicanas" de Orlando (Florida) por el
ex novio de la primera, Bradford Baumet, con quien ella no quería continuar sus
relaciones y el matón consideró que las compañeras de trabajo de la víctima
eran quienes le aconsejaban, por lo que decidió vengarse. El hecho ocurrió el
18 de octubre del 2012.
La madrugada del pasado 13 de junio en el
edificio 189 de la avenida Audobon (entre las calles 174 y 175), el dominicano
Sergio Azcona, quien trabajaba para una compañía de televisión por cable como
técnico instalador, asesinó a balazos a su pareja Michel de la Cruz y luego se
atrincheró pistola en manos en uno de los pisos del inmueble hasta que llegó un
equipo SWAT de la Policía.
Los informes dan cuenta de que Azcona se
suicidó de un balazo en la cabeza antes de que pudiera ser arrestado, pero
rumores sostienen que policías le dispararon cuando estaba escondido debajo de
la escalera del primer piso.
La mujer murió instantáneamente en la
habitación donde fue baleada por Azcona a eso de la 1:00 de la madrugada y que
era un cuarto rentado en un apartamento del cuarto piso.
El murió a las 7:30 de la mañana del 14 de
junio en el hospital Presbiteriano donde fue ingresado.
En mayo, la madre dominicana Stephanie
Taveras, de 21 años de edad y con tres hijos, cayó asesinada en medio de una
lluvia de balas disparadas desde un vehículo que transitaba por la autopista
Gran Central Parkway de Queens, dijo la policía. Recibió un tiro en la cabeza.
Taveras, viajaba por la vía junto a Rafael
Herrera de 29 años de edad, quien aparentemente era el objetivo del tirador que
hizo 10 disparos contra el vehículo BMW que Herrera había tomado prestado.
Investigaciones preliminares apuntaron a
que el matador, que había tenido una relación con Taveras, acorde con versiones
de vecinos y allegados a la víctima, creyó que Herrera era su nuevo compañero
sentimental, aunque ese detalle no se ha aclarado todavía.
Pura Simancas de 34 años de edad, murió a
causa de una sobredosis de heroína que según un testigo la obligó a ingerir su
novio en una casa de Long Island, mientras ella y dos hombres se drogaban.
Su cadáver fue tirado en una zona boscosa
de una carretera en el condado Suffolk. La policía arrestó al ex compañero de
Simancas, Matthews Kraus de 45 años, quien confesó en los interrogatorios que
estaba y mató a la criolla mientras se inyectaban heroína junto a cuatro
amigos.
Ansa Brisela de Fernández, fue estrangulada
en su apartamento de El Bronx por el puertorriqueño José Victorino de 57 años
de edad y quien la celaba hasta con la "sombra".
Victorino degolló a la dominicana después
de apuñarla numerosas veces, según dijeron los investigadores y huyó a New
Jersey, donde fue arrestado y extraditado a Nueva York.
El publicista y relacionista público
dominicano de una empresa en la industria de la moda, Raúl Barrera, fue
sentenciado en la Corte Suprema Estatal por el asesinato de su novia, Sarah
Coit, una millonaria estudiante de Hunter College y nativa de Connecticut.
Barrera se declaró culpable por el salvaje
homicidio, asestándole 24 puñaladas a la víctima, además de decapitarla.
El crimen lo perpetró en medio de una
discusión con la mujer en un apartamento de la calle Clinton en el Bajo Manhattan
el 10 de abril del 2011.
Tras matar a la estudiante, Barrera se
entregó en un cuartel de la policía y dijo que no tenía excusas. En una
negociación posterior con los fiscales, se declaró culpable a cambio de la
sentencia a cadena perpetua como pena máxima y una mínima de 25 años en la
cárcel.
Barrera de 34 años de edad, trabajaba como
publicista y encargado de relaciones públicas para la empresa Coleman
Propaganda Entertainment Group que se dedica a promover eventos de moda en
Nueva York.
La
estudiante tenía 23 años de edad.
El asesino convicto les dijo a los
investigadores que apuñaló unas 24 veces a su novia y después le cortó la
garganta, alegando que ella le fue encima con un cuchillo para matarlo y lo que
hizo fue "defenderse" del ataque.
Añadió el condenado en el interrogatorio
que Sarah quería mudarse a otro apartamento para romper sus relaciones con él,
pero el asesino no quería que ella se fuera y que la belleza de su novia no
fuera para nadie más.
Los casos mencionados se generalizaron en
casi en todos los escenarios de Estados Unidos con gran población dominicana y
el espacio es demasiado corto para resumirlos todos.
POR MIGUEL CRUZ TEJADA

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